
No puedo cambiar tu pasado, quizas tampoco tu futuro,
"Yo soy una parte de todo aquello que he encontrado en mi camino". Alfred Temyson.



Quiero agradecer de corazón a los que hacéis que el camino tenga sentido, porque sois vosotros con vuestro apoyo y cariño los que hacéis que siga aquí con las mismas ganas y la misma ilusión que al principio”.
Con motivo de conocer un poco más las tradiciones de esta España nuestra, en mis vacaciones de verano me he propuesto conocer la ciudad de Toledo, y en especial la celebración del Corpus Cristi, fiesta declarada de interés turístico nacional.
Amanece el Jueves día 7, en el ambiente se palpa que algo grande va a suceder, se dan los últimos retoques a las calles, se colocan las cámaras de televisión, la gente andan de aquí para allá, la calle adquiere un aroma especial al estar el suelo rociado de romero.

Por lo que he visto el miedo es mutuo, por un lado:
Al llegar a la Casa-Hermandad, saludo a mi Cristo en la Oración del Huerto y a mi Virgen, Ntra. Sra. De la Concepción, tomo conocimiento de las novedades y me preparo a organizar la procesión. Mi responsabilidad va desde la Cabeza de Procesión hasta el Trono de Nuestro Señor, pero como lo hago con corazón no me pesa, y agradezco la deferencia de la Junta de Gobierno hacia mi persona para desempeñar esta grata labor.
Mi amiga Luisa Mari y Adoración, me ofrecieron un lugar precioso para poder contemplar a mi Señor, gracias por este detalle, desde una pequeña ventana desde las dependencias de Secretaría, tenía la imagen a menos de 10 metros, y con solo mirar recto ya lo tenía enfrente de mí, su pelo natural, su preciosa túnica y esa expresión, perfectamente restaurada, me transmite algo especial, así como el Ángel que le conforta hacen una estampa dieciochesca preciosa.
Al mediodía, es gratificante el tomar el café sentado en la terraza de cualquier bar, y disfrutar de la energía que nos transmite el sol, observando tranquilamente el paso de vehículos frenéticos que no saben por que corren, pero que sus conductores necesitan correr, es necesario este tiempo para pensar sobre que cosas me hacen feliz y como puedo hacer a los demás más felices.

Esta cuestión del miedo me surge, tras ver la película “Apocalypto” del Director Mel Gibsom, película muy criticada, al igual que “Braveheart” y “
En síntesis la película aborda el tema del miedo, partiendo de una pequeña aldea en la que sus habitantes viven felices, con sus problemas cotidianos y no pensando en nada más que en divertirse, disfrutar de su familia y amigos y en admirar todo lo que la naturaleza les ha dado, hasta que un hecho fortuito, como es el encontrarse con otra tribu, les transmite el miedo de que hay otra tribu superior que los usará como sacrifios humanos, y que por eso deben huir de ese poblado, como ellos lo han hecho.
Pasan los días y la tribu superior los captura, dando la coincidencia de que a la tribu que huía también es capturada. Primera enseñanza, el huir del miedo no nos libra de él, debemos enfrentarnos.
Lo llevan a su ciudad, y todos tienen miedo por el futuro que les depara, la muerte, pero solo el que no tiene miedo logra enfrentarse a esa trágica situación, sucediendo hechos inesperados que lo libran de una muerte repentina. Segunda enseñanza no debemos dejarnos impresionar por las circunstancias actuales por muy negativas que sean, siempre se nos abre una puerta, y debemos estar preparados para tomarla.
Tras regresar a su poblado, toma conciencia de sus recursos y los aprovecha para transmitirle miedo a sus perseguidores, valora lo aprendido en su vida y lo aplica en provecho de la defensa de su propia vida. Cuarta enseñanza aprovecharnos de todos nuestros conocimientos que hemos ido adquiriendo en nuestra vida.
He intentado de extractar lo visto por mí en esta película, poniéndolo en valor en mi vida, y observando además como hay gente que continuamente tienen miedo y como lo logran transmitir a los que se va encontrando por su camino, lo cual sirve de aliento a otras que aprovechándose de ese miedo logran someterlas y manipularlas, ganando poder y reconocimiento público, que ellos mismos no sería capaces de obtener gracias a sus propios valores.